domingo, 22 de marzo de 2026

Si no fuera por Tocalli

Si no fuera por Tocalli Capaz te hacías español. Si no fuera por Tocalli Capaz nos hacías un gol. Si no fuera por Tocalli Que de pibe te fue a ver Y le dijo al profe Pekerman A este pibe hay que traer. Si no fuera por Tocalli La tercera no estaría. Si no fuera por Tocalli Capaz no había alegría. Si no fuera por Tocalli Qué un día vio en Barcelona A un tremendo jugador Sucesor de Maradona. Todos los rankings rompió Tocalli aquél día Qué tomó la decisión De llevarte a la Argentina. Cómo no va a convocarlo No importa que solo sea un niño Si tira puras gambetas Y aprendió de Ronaldinho. La cosa fue que siguió Aunque Tocalli ya no estaba Por la selección pasó Toda toda su camada. Pero él siempre prefirió Aguantar con esperanza Y pudo gritar campeón Llorando en medio de la cancha. Todo esto sucedió Mientras la gente miraba Por momentos no entendió La ansiedad les ganaba. Pero cuando al fin se dió Todo el pueblo argentino Gritó rendido a tus pies Adiós capitán querido!!! Si no fuera por Tocalli © 2025 by Federico A. Colombo is licensed under CC BY-NC-ND 4.0

Resumen

RESUMEN Vengo de historias muy aguerridas, historias de triunfos, historias perdidas que vienen del seno de esta Tierra Linda, llevo en mi ADN historias partidas. Es que me atraviesan del lado materno historias del mundo, antiguo y moderno. Caciques, mestizos, adelantados, hay libertadores de Pueblos Hermanos. Historias llevadas con gran entereza que se han olvidado debajo de la mesa. Como ese cacique que entregó a su hija para dar inicio a la raza mestiza. Hay adelantados de todo este sur que han descubierto al mismo Iguazú. Ni hablar de los sueños del Libertador que de toda realeza al Paraguay liberó. También encontramos a aquella cautiva que soportó con la cabeza erguida embates de la guerra y de la Oligarquía, cruzando caminos con su piel curtida. Del lado paterno vinieron de Italia con un apellido de una gran talla. Cruzaron en barcos, vinieron con hambre, hicieron su historia en esta Patria Grande. Hoy comprendo todo, hoy comprendo mi vida, por eso es que hiervo al ver injusticias, Hoy sé qué mi sangre corrió con valía pues soy el resumen de América viva. Resumen © 2026 by Federico A. Colombo is licensed under CC BY-NC-ND 4.0

Hija de la Pachamama (dedicada a Mercedes Sosa)

Vos te llamaste Mercedes fuiste hija de la Pachamama que hoy en sus brazos te tiene cantando alguna vidala. Alguna dulce zambita para componer el alma de Pachita que está triste ay ay ay Mercedes, cuidala. Cuidala vos con tu canto de las maldades del hombre son sus crueles ambiciones las que dañan sus entrañas. Cantale una chacarera para que esté contenta No se si te diste cuenta, que desde que estás con ella Pachita está mucho más bella. Ay, Mercedes, ay Negrita vos cuidala bien a Pachita que hasta ahora estuvo solita hoy tus coplas son sus caricias Ay, Mercedes, ay Negrita vos cuidala bien a Pachita que anda mucho más bonita desde que ya no está solita. Vos que hiciste de tu canto un mensaje popular seguro andarás cantando por toda la eternidad. Que tu canto llegue a todos para ayudar a Pachita ella alberga nuestras vidas y solo recibe agua podrida. Ay, Mercedes, ay Negrita vos cuidala bien a Pachita que hasta ahora estuvo solita hoy tus coplas son sus caricias Ay, Mercedes, ay Negrita vos cuidala bien a Pachita que anda mucho más bonita desde que ya no está solita. Hija de la Pachamama © 2009 by Federico A. Colombo is licensed under CC BY-NC-ND 4.0

Otro viernes feliz en Madrid

Justo es viernes Y estoy en Madrid Hace un tiempo vengo dando Unas vueltas por ahí Nunca es tarde para ser feliz La vida día a día Nos permite encarar el rumbo Si un día está mala vos tocale el culo Yo solo quiero conocer el mundo Es así otro viernes feliz en Madrid Con la sonrisa dando vueltas por ahí No importa si en Lavapiés o en Chamberí Es así... La mala onda no tiene lugar Solo una ficha La vida nos da Si la tierra dio La vuelta al sol Un vez más Solo vive plenamente Y ama con intensidad Que el mundo Entierra a todos en cualquier segundo Aunque sabemos que en lo más profundo Las almas plenas Hacen girar al planeta. Es así otro viernes feliz en Madrid Con la sonrisa dando vueltas por ahí No importa si en Lavapiés o en Chamberí Es así... Otro viernes feliz en Madrid © 2025 by Federico A. Colombo is licensed under CC BY-NC-ND 4.0

Doña cacerola (A los invisibles)

Nosotros los invisibles sabemos que el amor sirve como el mejor combustible para arrancar utopías que generan ilusiones que llegan a los rincones del barrio que nos alberga y que siempre nos abre sus puertas. Estamos acá con los pibes tocando un rato la viola con percusión exclusiva de una vieja cacerola que tiene un millón de historias para contar sobre el barrio ella cocina los guisos desde los tiempos del Padre Carlos. Gracias doña cacerola por alimentar nuestros sueños por llenar nuestras barrigas con tus dignos alimentos. Cuando falta la comida multiplicas las porciones algunos dicen milagro yo digo revoluciones! Sos la primera invisible la más grande luchadora con tus papas y cebollas enfrentaste a las topadoras. Guerrerra y laburadora nunca fallas a tu gente y siempre dices presente no importa el lugar ni la hora. Doña cacerola © 2012 by Federico A. Colombo is licensed under CC BY-NC-ND 4.0

Sueños de gurí

Dejó paradito su tereré cuando oyó a lo lejos un sapucay que vino a anunciar la vuelta de aquél hijo que se fue hace un tiempo atrás. Tanto mbojere por la gran ciudad hizo de él un hombre distinto de aquél viste trajes bien no para de hablar ni un minuto suelta su celular. Vieja ¿cómo andás? ¡Cómo te extrañé! Disculpá si nunca te visité. Tenía que encontrarme con mi lugar más la vida sola me trajó hasta acá. A la tierra que ayer abandoné pues mi alma joven quería conocer hoy ya me volví y aquí me verás no me pienso ir, vieja nunca más. Y si me ve por ahí dando vueltas sin parar no se vaya preocupar que estoy buscando al que fui. Si corro al río es para ver si éste me puede devolver los sueños que de gurí entre sus aguas guardé. Sueños de gurí © 1999 by Federico A. Colombo is licensed under CC BY-NC-ND 4.0

Luna villera

Luna villera tu nos esperas afuera mientras dura la asamblea las noches de militancia. Te quedas sola charlando con las estrellas de como distribuir riquezas En la vía láctea. Cuando salimos iluminas el camino con tu brillo divino y tu sutil elegancia. Solo te pido que nunca cambies de sitio que no decidas mudarte a alguna otra galaxia. Oh, por favor, nunca cambies tu esencia, no. Oh, por favor, que sin ti es imposible el amor. Luna villera tu brillas la noche entera no importa si es primavera con vos florece la esperanza. De los pueblos que de luchar nunca se cansan para equilibrar la balanza que los condena al destierro. Oh, por favor, nunca cambies tu esencia, no. Oh, por favor, que sin ti es imposible el amor. Luna Villera © 2012 by Federico A. Colombo is licensed under CC BY-NC-ND 4.0

Mi causa primera

Mi causa primera Latinoamérica es mi bandera mi musa inspiradora, mi causa primera. La superestrella de mi obra entera ella fluye en la sangre que corre en mis venas. Verla dolida, me desespera. Odio a los que especulan con vidas ajenas. Luchar sin tregua es nuestro destino mas nuestras ideas marcarán el camino. Por nuestros niños, por nuestros ancestros por todos los valientes que terminaron muertos Por los invisibles que este sistema excluye y condena a la pobreza más extrema. A la severa ley de la calle donde la fuerza es lo que vale son los resortes de este sistema que prende el fuego que a ellos los quema. Yo me pregunto ¿No te das cuenta? ¡Que el mundo no termina en tu billetera! Venimos desde abajo a construir con libertad tenemos como meta un pueblo con identidad Pachita es quien nos guía y nos revela su verdad Nos dice ¡Adelante! Esto ya no da pa´ más. Venimos resistiendo desde el campo popular los golpes recibidos hoy refuerzan nuestro andar La lucha debe darse por justicia e igualdad, más no ha de ser violenta, debemos construir en paz. Mi causa primera © 2012 by Federico A. Colombo is licensed under CC BY-NC-ND 4.0

Cantor y abogado

Cinco demandas en la semana Los vencimientos ya los dejé Por Tribunales a las corridas Dejo la vida para después. Por Tribunales todos los días Viendo las cosas de los demás Saco y camisa, corbata roja Todo una pinta de gentleman. Cuando la noche toca su puerta En su guitarra empieza a rasgar Esos acordes que en su cabeza Durante el día imaginó. Cuando la noche muestra sus huestes Y el infinito está en su esplendor Surgen los versos apasionados Es el momento del corazón. Cantor y abogado © 2008 by Federico A. Colombo is licensed under CC BY-NC-ND 4.0

Luna Roja

Luna roja donde vas? Quedate un rato más El infinito llevarás con vos Cuando llegue el momento de decir adiós. Luna roja muéstrame Todo lo que puedo ver El infinito quisiera tocar sentir el roce de su inmensidad Si desde arriba pudiera mirar Comprendería lo que pasa acá Tanta locura podría evitar Con tu ayuda Luna roja yo te quiero ver brillando sola hasta el amanecer Y el infinito quiero recorrer a tu lado. Untitled © 1999 by Jane Doe is licensed under CC BY-NC-ND 4.0

Valer la sangre

Valer la sangre Resistiendo van los pueblos que se niegan a entregar sus costumbres, su cultura, no venden su identidad. Resistiendo van los pueblos contra la cruel impiedad de un sistema que margina con total impunidad. Resistiendo compañeros, en busca de dignidad, construiremos desde abajo con justicia e igualdad. Resistiendo tras los muros siempre nos encontrarán derribando esos ladrillos que insultan la libertad. Hoy la lucha continúa y nos tiene que encontrar resistiendo al desalojo de la cultura popular. Esa que viene directo de Pachita que reclama que hagamos valer la sangre latinoamericana. Solo el arte nos libera y hace de este mundo estéril una eterna primavera ¡Aguante la Sala Alberdi! Andresito Valer la sangre © 2015 by Federico A. Colombo is licensed under CC BY-NC-ND 4.0

Dike en Plaza Lavalle

Dike en Plaza Lavalle Ya no visita más Tribunales. Ya se cansó de tener que esperar. Años de sufrimientos lamentables. Para una respuesta poder alcanzar. Pasaron los años, la respuesta vino. Pero con el tiempo su caso empeoró. Los jueces dijeron que había perdido. Que la vida misma no tiene valor. Y yo justamente que había salido. Por Tribunales una vuelta a dar, vi a Susanita sola en el pasillo, sus ojos no paraban de llorar. Y vi a Dike, caminando por la Plaza Lavalle, con un cartel me decía vamos a cortar la calle. Esos hombres de ahí dentro entorpecen mi misión, dicen cosas en mi nombre pero no las firmo yo. Deciden sobre la vida de todos los demás, pero muchas de sus causas carecen de seriedad. Yo vengo a impartir justicia para eso me puso dios, pero el hombre de acá abajo desprecia mi condición. La pobreza, la violencia y también la impunidad, son los frutos lamentables de su frágil sociedad. Ya basta de hipocresía, ya basta de impunidad, yo no quiero susanitas que no paren de llorar. Dike en Plaza Lavalle © 2015 by Federico A. Colombo is licensed under CC BY-NC-ND 4.0

La pistola al desnudo

Recuerdo que la noche del treinta de mayo de dos mil seis fue una noche estrellada. Lo recuerdo, precisamente, porque esa noche con Ramona tuvimos que enfrentarnos a una horrible pesadilla que nos mantuvo en vilo casi hasta el amanecer. La cuestión fue que, luego del cumpleaños de una amiga, esa noche cada uno volvió para su casa tipo doce de la noche. Habíamos empezado a salir hacía poco tiempo y aún no convivíamos. Ella vivía en Pompeya, en un departamento que estaba en el quinto piso de un edificio frente a la iglesia gótica de la Av. Sáenz. Yo aún vivía en Flores, en el departamento que me habían prestado mis viejos para venir a estudiar. Esa noche cuando me estaba acostando a dormir, repentinamente sentí la vibración de mi celular. Me pareció raro, por la hora, así que me fijé quién estaba llamando de una forma tan insistente. Era Ramona. Obviamente atendí. Del otro lado de la línea una voz aterrada me dijo: - Andrés tenés que venir, por favor, acabo de encontrar un arma en el cuarto de Daniela. Daniela era su hermana esquizofrénica. La del medio. La que siempre andaba metida en kilombos. Si no chocaba el auto borracha, volvía a su casa para fajar a sus padres y robarles plata para comprar más falopa. En forma instantánea salté de la cama y en cinco minutos tenía la camisa, el traje y el sobretodo puestos, ya que al otro día debía trabajar temprano y todo preveía una larga jornada. No recuerdo nada de mi viaje de Flores a Pompeya, pero lo cierto es que al llegar me encuentro con Ramona desolada, sin saber qué hacer, con un repasador en la mano. Le pregunté qué pasaba y me dijo que estaba limpiando el arma, que había hablado con su viejo y que éste había tenido la brillante idea de que, como no sabíamos qué podía haber hecho Daniela con el arma, la tiremos. - Ramona, le dije tajante, no podemos salir a tirar un arma a esta hora en Pompeya. Lo más lógico es que metas el arma en tu cartera y te tomes un taxi a lo de tu abuela, que vayas a dormir allá. - ¿Pero estás loco, cómo le voy a caer a una vieja de ochenta años con un arma en la cartera a las dos de la mañana? Bueno, si vos no venís conmigo, voy yo sola. Se imaginan que frente a esa respuesta no hice más que resignarme, agachar la cabeza, agarrar el arma con el repasador, ponerla en una bolsa de supermercado negra y arrojarla dentro de mi mochila, que en ese momento, con el traje y el sobretodo, parecía la mochila de un gánster, un claro objetivo de la Policía a las dos de la mañana caminando por Pompeya. Bueno el relato continúa así. El revólver ya estaba en mi mochila. Era uno de esos revólveres viejos, parecía un treinta y ocho, pero la verdad es que jamás vi otro chumbo tan de cerca, así que podía ser el arma del llanero solitario. Ahora bien, cuando estábamos saliendo del departamento, nos cruzamos con Daniela que volvía, de no sabemos dónde, con un chabón que desconocíamos. Los dos con una cara de locos tremenda. Cruzamos miradas y seguimos nuestro camino. Cuando bajamos del ascensor encaramos hacia la salida del edificio que estaba sobre Av. Sáenz. Desde allí, caminamos hacia la esquina y en la esquina de la Iglesia doblamos hacia la derecha. Caminamos una cuadra cuando, justo frente a un telo de mala muerte, había un container con escombros que tenía una bolsa de cemento abierta sobre un costado. Aproveché la ocasión, miré para todos lados y, como no vi a nadie, saqué la bolsa negra con el arma y, como un campeón, la tiré, así como estaba, dentro de la bolsa de cemento, implorando por que a la mañana siguiente concurra temprano el camionero a llevarse la prueba del delito. Lo habíamos logrado. La adrenalina era absoluta. Solo olvidábamos un pequeño problema: Daniela. - Entiendo que tenemos que ir a dormir a casa Ramona, Daniela debe haberse dado cuenta que le sacamos el arma y debe estar como loca. - No podemos ir a tu casa Andrés. Mañana a las seis llega tu vieja a hacerse la quimio, no nos puede encontrar a los dos tirados en tu cama. Además, por más que no tenga ni la más puta gana de hacerme cargo, yo no puedo dejar así a mi hermana. No hubo forma de convencerla, por lo que a los pocos minutos ya estábamos de nuevo subiendo en el ascensor, en silencio, con las miradas perdidas y pensando absortos en qué nos depararía nuestro futuro inmediato con dos locos en un departamento de Pompeya. Todo parecía una película de terror. Y así fue. Ni bien bajamos del ascensor, ya en el pasillo se escuchaba a todo volumen la música heavy metal que venía del departamento de Ramona. El mismo Ozzy Osbourne habría tenido miedo de entrar a ese living tenebroso. Las luces bajas indicaban la pesadumbre del ambiente. Se respiraba calor, fuego, el olor a pucho era asqueroso, la escena super dantesca, era el mismísimo séptimo infierno. ¡Hija de puta! -le gritaba a Ramona mientras le tiraba cosas y le daba piñas y empujones- ¡Lo llamaste a papá¡ Si me quiero matar es mi problema. ¡Lo llamé a papá porque te amo boluda! Dejate de joder, ponete las pilas ¿Qué querías que haga? Mientras tanto, el flaco y yo nos tanteábamos de reojo. Al parecer él tampoco quería estar en esa situación y parecía muy incómodo. Luego de ese rapto de locura, Daniela se encerró en el cuarto con su música del diablo, el flaco se acercó y le dice a Ramona: Mirá Ramona, yo soy Fernando, el ex novio de Daniela. Nosotros cortamos hace unas dos semanas, pero ella me llama todas las noches tipo cuatro de la mañana cuando está fisura y a veces está tirada en cualquier lado. Yo, por eso, le presté una llave del PH donde vivo con mi tío y ella, cuando no había nadie, entró, revolvió las cosas, encontró el fierro de mi tío, se lo robó y yo ahora lo necesito. No les puedo explicar cómo se nos vino la estantería abajo con esa última frase. El chumbo que acabamos de tirar frente a la Iglesia de Pompeya era del tío, posiblemente delincuente, de este motoquero que no conozco y que me estaba pidiendo que por favor volviera a buscar el revólver que tenía que llevárselo a su tío antes de que se diera cuenta de lo acontecido. Ramona, en un atisbo de lucidez, atinó a decirle: Mirá flaco, nosotros te vamos a ir a buscar el arma, pero vos te quedás acá y cuando volvamos, nos vas a dejar la llave de la moto y te vamos a dar la plata para que te tomes un taxi hasta tu casa, dejes el revólver y vuelvas para acá, porque cuando está con vos Daniela parece estar más tranquila. Esta noche tenés que dormir acá. Así como no recuerdo el viaje de Flores a Pompeya de esa esa noche, tampoco conservo ningún recuerdo del trayecto que hicimos hacia el container para recuperar el fierro y llevárselo a este chabón. Pero sé que lo hicimos. Tampoco recuerdo mucho del momento en que el pibe se fue en taxi a dejar eso a su casa. Tengo flashes de ver a Daniela a los gritos amenazándonos de muerte a Ramona y a mí, hasta que el infierno encontró su límite. Gracias al cielo, sonó el timbre que anunciaba la llegada del mesías. Había vuelto el motoquero, la presencia que, al menos por unas horas, nos iba a salvar de despertar acuchillados esa mañana. La puerta se abrió y, por fin, pudimos respirar. Y así transcurrió la noche del treinta de mayo de dos mil seis. Les puedo asegurar que fue estrellada, pero no por la presencia de astros celestes en el infinito. No. Fue estrellada porque realmente fue un choque contra una pared de hormigón que pegó tan pero tan fuerte que es difícil de olvidar. Untitled © 1999 by Jane Doe is licensed under CC BY-NC-ND 4.0