domingo, 22 de marzo de 2026

Partituras

Solo creo en partituras o en algunas tablaturas pero no en los caraduras que vacían la cultura aplicando mano dura. Ya no quiero dictaduras! Periodistas, panfletistas, panelistas, abogado penalistas, caen como paracaidistas. Nos invaden, nos corrompen, nos pervierten, quieren que todo reviente, Vamos por algo diferente! Enfrentemos con bravura los golpes de la censura mas tengamos la cordura de siempre estar a la altura de representar la lucha Por qué al pueblo no lo escuchan? Extremistas, consumistas, terroristas y también psicoanalistas, por qué no economistas. Nos persuaden, pronostican nuestra suerte, buscan lavar nuestras mentes el sistema te esclaviza. Cuando desde lejo avistan que se mueve el avispero siempre los mismos golpistas vuelven con sus trajes nuevos. La juegan de pacifistas de ovejitas, de corderos, quieren instalar el miedo no importa cuál es el medio no son más que unos borregos. Untitled © 1999 by Jane Doe is licensed under CC BY-NC-ND 4.0

La cautiva, mi abuelo y mi tío

​​Nada podía evitar ya, que aquella noche, no fuera secuestrada por el ejército paraguayo. Victoria, daba vueltas por el comedor de su casa de la calle 9 de julio mientras escuchaba los pasos de los soldados paraguayos que iban en su búsqueda. Su marido, el porteño devenido en el hacendado correntino, don Alejos Ceballos, era un viejo amigo del General Bartolomé Mitre, a punto tal de que durante la fatídica guerra de la Triple Alianza, el ejército argentino era alimentado en sus campos y con su propio ganado. Precisamente por eso, venían por ella esa noche. La tomaron prisionera junto a su suegro, el homónimo y anciano padre de don Alejo, en el comedor de su casa para llevarla a empujones hasta las celdas que habían debajo del Cabildo de Corrientes, donde vio que también había otras mujeres presas. De todas las mujeres que se encontraban cautivas en el Cabildo, Victoria Bart de Ceballos, era la única, al menos aquélla noche, cuyo marido no era militar. El resto de las mujeres que la acompañaban eran esposas de generales mitristas. El peso de la guerra había caído sobre ellas por culpa de sus maridos. El general López Solano tampoco dejó otra alternativa. Frente a la negativa del General Mitre de atravesar Corrientes para acceder a Uruguay, que era lo que pretendía el ejército paraguayo, éste decidió invadir esa Provincia, sin dejar otra opción que la declaración de una guerra cruel y dolorosa que, si bien pudo haber obedecido a las ambiciones de un hombre de poder como López Solano, terminó siendo una fatídica victoria de los imperios británico y portugués, que desde hacía siglos eran socios en Europa y que, en conjunto con la Argentina, primero de Mitre y luego de Sarmiento, cometieron un tremendo genocidio, una sangría contra todo el pueblo Paraguayo. Y allí estaban, esa noche del 11 de julio de 1865 sin saber cuál era el futuro que les deparaba, sin saber si sus maridos conocían de su situación, sin saber que sus destinos ya se encontraban sellados y que las llevaría por caminos tan tenebrosos que que opacaban a los siete infiernos del Dante. Yo vengo de esa historia. La guerra de la Triple Alianza me atraviesa. Victoria Barth de Ceballos fue mi tatarabuela. Fue la única que, luego de haber cumplido durante décadas su voto de silencio, ya anciana, decidió contar los vejámenes que habían padecido de manos del ejército paraguayo. Las fuentes que tengo son escasas, ya pasó más de un siglo de la Guerra y el que realmente era un apasionado de ella era mi tío Alfredo Ceballos, quien lamentablemente falleció el año pasado pero en vida me encomendó, varias veces, que continúe la historia. De lo poco que puedo extraer de internet, y que coincide con la historia oral que viene transmitiendo mi familia, es esta página web muy interesante que tiene un extracto de una entrevista que le realizaron a mi tatarabuela: https://www.geni.com/people/Higinia-Victoria-Bart-Mesa-Cautiva-Correntina/6000000042446015411 En la nota, podemos ver que quien la escribe, el Sr. Pedro Fiallo Montero, (a quien le estoy sumamente agradecido por mantener viva la historia de mi familia) mi tatarabuela contó que aquella noche: “nos llevaron al antiguo Cabildo y nos sumergieron en un horrendo calabozo. Allí ya estaban encerradas en calabozos inmundos las señoras del coronel Alsina, del coronel Sosa, la señora de Manuel Cabral y la señora de Osuna...". Continúa diciendo el autor que, del relato de la cautiva, surge que, tras ser interrogadas sobre el paradero de sus maridos, fueron trasladadas a la prisión de Humaitá. "De allí (Humaitá) nos condujeron a un punto que se denomina Guardia Tacuara. Desde este punto en carreta nos llevaron al pueblo de San Juan caminando día y noche. En San Juan estuvimos dos años." Allí se les comunicó "que no podía mantenernos ni vestirnos y que nos alimentáramos como nosotros pudiéramos hacerlo. A los dos años nos trasladaron a Caá Pucú y nos estacionaron durante un año. Ante la falta de carretas, de Caá Pucú partieron a pie, a razón de cuatro leguas por día y alimentadas por naranjas agrias, sirviendo de descubierta al ejército en retirada:"Ya sin calzados, marchábamos de la manera más penosa sobre pedregullo. Los arroyos lo pasábamos lo mismo a pie. Algunas veces con el agua hasta el cuello, a pesar de mi gran estatura". De Paso Ezcurra siguieron en iguales condiciones rumbo a Caá Cupé:"Después de una penosa peregrinación, contemplando todos los crímenes imaginables y todos los excesos, fuimos trasladadas a Caá Cupé, Quindí, Itacurubí y Ajó. De allí por montes terribles a Villa Rica y recién al finalizar el cuarto año de cautiverio fuimos entregadas en Asunción ante el júbilo de encontrarnos con gente amiga y después de soportar todos los vejámenes". Gracias a Dios tuvieron a la Virgen de la Merced junto a ellas durante todo su cautiverio, ya que como cuenta la nota, una de ellas había podido esconder una imagen de la Virgen debajo de su vestido, lo que les permitía rezarle todas las noches y encomendarle su alma. Cuenta la historia que, cuando por fin bajaron de una barcaza en el Puerto de Corrientes, no pronunciaron palabra ni saludaron a los familiares que ansiosos las esperaban. Ellas solo querían cumplir su promesa a la Virgen y así hicieron, ya que se dirigieron hacia el templo de la Iglesia de la Merced y allí, rendidas frente a su imagen, rezaron en silencio en absoluto agradecimiento a la Virgen, que tanto las había protegido en su epopeya. A mí esta historia me llegó de grande. No es que mi mi vieja y mi tío no me la hayan contado, al contrario, de pibe uno no le da bola a ciertas cosas que luego, cuando realmente uno se cuestiona de dónde viene, termina por darse cuenta de que tal vez esa información de primera mano hubiese sido buena conservar en alguno de los cajones en los que uno atesora momentos. Pero sí recuerdo que un día, allá por el año 2005 aproximadamente, mi tío aparece con la historia de que mi abuelo, el gran Pepe Ceballos, le había dicho que su abuela (la cautiva Victoria Bart) le había dicho que ellas siempre habían querido descansar en la Iglesia de la Merced. El diálogo entre ellos, por lo que me llegó de primera mano de mi tío (que me mandó por mail unas cartas hermosas que le dedicó a su abuela Sofía) fue el siguiente: Pepe: vos sos el encargado de llevar a la abuela a su lugar definitivo, en la Iglesia de La Merced. Alfredo: pero papá … a la abuela Raquel no la conocí, ni sé dónde está, y la abuela Sofía está en el panteón familiar… Pepe: no mi hijo, no me estás entendiendo, estoy hablando de la abuela Victoria, de la cautiva, en la Iglesia de la Merced, cuando se reconstruyó, dejaron un lugar para ellas. Alfredo: creo papá que te corresponde a vos, sos nieto y yo bisnieto. Pepe: no, sos vos el encargado. Alfredo: pero papá, si están Raquela, Fernando y otros familiares, ¿Por qué me tirás esa responsabilidad a mí? Pepe: por que vos… llevala y nada más. Pasaron varios años, mi abuelo Pepe ya había fallecido y mi tío Alfredo aún cargaba sobre sus hombro esa mochila de responsabilidad que le había dejado mi abuelo. Hasta que un día tomó la decisión y fue a la iglesia de La Merced, donde segùn su relato fue atendido por un sacerdote, quien frente a su relato, no podía creer lo que estaba pasando. Dice mi tío que la respuesta del mismo fue tajante: Sí, tantos años esperamos eso, ahí está su lugar. Frente a dicha respuesta mi tío se quedó helado, por lo que decidió tomarse un tiempo y volver a preguntar si efectivamente era cierto lo que le habían indicado. Fue entonces nuevamente a la Iglesia de la Merced, donde esta vez fue atendido por otro Sacerdote, el Padre Ferreyra, quien le dijo que sí, que tal cual le habían informado anteriormente el lugar de las Cautivas se encontraba a su disposición, pero la única condición es que allí debían descansar todas juntas. No podía trasladar únicamente la urna de mi tatarabuela como mi tío pretendía. Frente a la desazón que le provocaba pensar que trasladar los resrtos de tantas mujeres iba a ser imposible mi tío prácticamente habìa abandonado la idea de cumplir el deseo de mi abuelo, hasta que un día caminando por la calle Julio, se tropezó frente al Museo de Historia. Algo le indicaba que debía pasar. Entró al museo, allí lo atendió una señora muy amable, a quien le preguntó por el Director y, luego de unos minutos, fue recibido por el Sr. Licenciado González Azcoaga. Se presentó como el bisnieto de una de las cautivas correntinas y le explicó la situación en la que se encontraba el traslado de los cuerpos. Según mi tío el asombro de este señor fue tal que en nombre del Museo y del Gobierno de la Provincia, prometió su ayuda incondicional a la causa de mi abuelo. Para ello, como las tareas eran muchas se formaron dos grupos numerosos de personas. Luego de realizada estas tareas de inteligencia, de averiguar dónde se encontraban los descendientes de las demás cautivas, dónde se encontraban enterradas, entre otras, se logró el cometido y las respectivas familias procedieron a sacar los cuerpos de donde se encontraban descansando, con autorización municipal y éstos luego fueron depositados en urnas de mármol, donadas por el Obispado. Finalmente en el mes de septiembre de 2007, con un hermoso acto en su nombre, se las trasladó a su lugar definitivo, la Iglesia de la Merced, que es donde hoy descansan conforme los deseos que tenían en sus épocas de cautiverio casi ciento treinta y ocho años antes. Sus deseos han sido cumplidos. Luego de una vida tumultuosa, pueden descansar en paz gracias a la insistencia de mi abuelo, a la tenacidad de mi tío y a un grupo hermoso de personas que fueron colaborando en el camino. A todos ellos, muchas gracias por mantener viva la imagen de estas mujeres olvidadas por la historia. Untitled © 1999 by Jane Doe is licensed under CC BY-NC-ND 4.0

sábado, 7 de noviembre de 2015

Caminos de Tierra Roja

Allí donde corre el río está mi ciudad
Mostrándome lo más bello del Paraná
Allí donde el sol nos muestra
Su imponente inmensidad
Perdida en tanta belleza
La reina del litoral.

Caminos de tierra roja
Alumbran mi caminar
La selva viene cantando
Su grito de libertad
Los montes viven contentos
Se escuchan los sapucay
Ni el Yasiya ni el Pombero
Sus sueños van a tocar.

Caminos de Tierra Roja © 2015 by Federico A. Colombo is licensed under CC BY-NC-ND 4.0

Cómo olvidarte mujer

Hoy desperté y ya no estabas
Solo buscaba tu corazón
Todo es tan fuerte, te necesito
necesito el fuego de tu amor.

Quiero que vuelvas a mi lado
Y juntos ir a ese lugar desconocido
Donde no hay límites ni fronteras
Solo hay amor y pasión.

Ya no estás a mi lado
Me rodea la soledad.
Por tantos camino he andado
Y no te puedo encontrar.

Quiero tenerte conmigo
Para poder saborear
Este amor sin destino
Este amor especial
Donde juntos podamos
Amarnos en libertad
Sin protestas ni reproches
Solo amor y lealtad.

Ya no estás a mi lado
Me rodea la soledad.
Por tantos camino he andado
Y no te puedo encontrar.

Quiero sentir tu ser
Acariciar mi corazón
Como lo hizo ayer
Cómo pedirte perdón.

Quiero sentir tus labios
Sobre los míos arder
Como un fuego pasajero
Que vino y se fue

Quiero recordar
los momentos en que fuiste mía
y al fin poder
calmar mi agonía.

Quiero decirte mujer,
Que mi corazón,
Pide a gritos tu calor
Y está sediento de tu amor.

Sed de vos, Entendés
De tus besos, tus sonrisas,
De tus ojos, tus sonrisas.
Cómo olvidarte mujer.

A orillas del litoral

A ti te vengo a cantar
A orillas del litoral.
A ti te vengo a cantar

Una vez te prometí
escribirte una canción.
Por fin esa promesa se cumplió.

A ti te vengo a cantar
A orillas del litoral
Donde la selva por la noche
Baila sola
Al ritmo del Paraná.

A ti te vengo a cantar
A orillas del litoral
Donde el sol cuando se esconde
No se apaga
Nunca deja de alumbrar.

Allí donde la tierra roja es reina innata
Allí donde la siesta todo mata
Allí donde las aguas libres andan
Allí Natura es la única que manda.

Allí donde el pombero por las siestas
Silva bajo la melodía del monte
Allí donde los ríos fluyen torpes

Allí la vida es libre y gana el hombre.

jueves, 10 de julio de 2014


Valentina -dedicada a mi hermosa sobrina Valentina Gastaldi llegada al mundo en este preciso día!!

Valentina aún va dentro de Silvina
esperando para salir a jugar
pasa el tiempo, sorprendida en la oficina,
pensando debo hacer algo con la vida de mamá.

Valentina, en la eco estás divina
se ve claro, sos una diosa total.
Me contaron que das brincos en la panza,
con el pájaro campana, cada vez que la escuchás.

Vengo a decirte, que todo va a estar bien,
que tenés unos viejos, que se portan de diez.
Que la clave en esta vida, es caminar con alegría,
y no rendirse nunca aunque te duelan los pies.

Seguramente escuches historias de Miramar,
de Corrientes de Posadas, de la gran Ará Berá.
Recuerda que los sueños son caricias para el alma
y que siempre con calma todo todo llegará.

Con esta melodía, yo te vengo a recibir,
esperando que algún día, tu también puedas decir:
Tengo un tío que camina, feliz por esta avenida,
que es la vida, que es la vida.

Licencia Creative Commons
Valentina por Federico Andrés Colombo se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

domingo, 25 de mayo de 2014

Misiones: La historia olvidada


Es hora de que los misioneros despertemos de nuestro largo letargo y de que reclamemos justicia y reivindicación por todos aquellos actos de violencia y usurpación de los que nuestra tierra y nuestro pueblo no fueron más que víctimas inocentes y que hoy parecen haber quedado en el olvido más absoluto. La historia de nuestra provincia es sumamente rica, y ya lo era al momento en que arribaron a ella los “conquistadores” europeos, quienes con su habitual demencia y brutalidad, propia de su vocación expansionista e imperialista, no dudaron un solo segundo de su intención de aniquilar a la cultura guaraní, que hasta entonces desconocían absolutamente. 

El sentido de la conquista española era claro: imponer por medio de la fuerza su poder absolutista, que venía bendecido por la mano de dios, para que, con la excusa de evangelizar y educar a los naturales de las indias, pudieran ingresar a nuestras tierras e imponer, con terror y sangre si fuese necesario, su poderío económico y militar sobre las antiguas comunidades aborígenes que habitaban nuestro continente hacía aproximadamente 30.000 años. 

Desde un primer momento estos invasores trataron a las comunidades aborígenes como seres inferiores, considerándolos fuera de la humana conditio, como seres sin alma, utilizándolos como animales de carga y obligándolos a realizar trabajos sumamente forzosos. Un claro ejemplo de ello fue el trabajo en las minas, donde millares de nativos perdieron sus vidas bajo el yugo del “conquistador” que, obnubilado por las riquezas con que la Pachamama había dotado a nuestras tierras, decidió motu propio hacerse de ellas y de sus recursos naturales por medio del uso de una violencia desmedida que tenía, como principal eje, el sostenimiento del imperio español en la Europa de fines del Siglo XV (1492) a fines del Siglo XVII a costa exclusivamente del oro, la plata y la sangre latinoamericana. 

Nuestras tierras, y con ello me refiero ya específicamente a la Provincia de Misiones, por sus abundantes ríos fue una zona de fácil acceso para los españoles, quienes la usaron como canal fluvial y comercial para poder sacar el oro y la plata desde Perú y Bolivia más fácilmente hacia Europa, desembocando desde el Paraná hacia el Río de la Plata. De allí iniciaban la travesía para cruzar el Atlántico una y otra vez con sus barcos repletos de nuestros recursos naturales. 

Estas tierras formaron parte de la misión evangelista de los Jesuitas quienes a partir del Siglo XVII, buscaron desde un primer momento integrarse a la comunidad guaraní, estudiarlos, conocer sus costumbres y su cultura para así luego poder conjugar las creencias aborígenes con la teología de la iglesia católica, trabajo éste el de los jesuitas que si bien dio frutos, acabó cuando luego fueron expulsados por la monarquía española en el año 1767. 

Lo cierto es que a partir de la expulsión de los Jesuitas, el territorio de Misiones pasó temporalmente a ser tierra de nadie, habiendo quedado en manos de franciscanos, dominicos y mercedarios, por lo que los portugueses, que hasta ese entonces no habían podido hacerse de nuestras tierras, pese a sus reiterados esfuerzos, comenzaron su brutal embestida contra los pueblos de la zona buscando extender los límites geográfico del imperio portugués en América. 

Tras la expulsión de los jesuitas la monarquía española decidió crear el “Gobierno Político y Militar de Misiones o Gobierno de los Treinta Pueblos de las Misiones Guaraníes”, el cual fue un gobierno político y militar creado por la corona española el 27 de abril de 1778 y ratificado mediante Real Cédula de Aranjuez del 17 de mayo de 1803. 

Se puede apreciar dicho documento en internet de donde surgen claramente las siguientes conclusiones: 

1. En primer lugar cabe destacar que lo primero que el monarca realiza en su documento es el reconocimiento expreso de que, por Consulta del Supremo Consejo de las Indias el 27 de abril de 1778 creó el Gobierno de los 30 pueblos de Indios Guaraníes y Tapes, “con independencia de los gobiernos de Paraguay y de Buenos Aires”

Cabe aclarar que los 30 pueblos a los que se hace mención fueron divididos en dos gobernaciones interinas. La primera de ellas tenía sede en San Miguel y comprendía 10 localidades: Yapeyú, La Cruz, Santo Tomé, San Borja, San Nicolás, San Luis, San Lorenzo, San Miguel, San Juan y Santo Angel. La segunda tenía sede en Candelaria y comprendía 20 pueblos: Apóstoles, Concepción, Santa María, San Javier, Mártires, San José, San Carlos, Candelaria, Santa Ana, Loreto, San Ignacio Miní, Corpus, Jesús, Trinidad, Itapúa, San Cosme, Santiago, Santa Rosa, Santa María de Fe y San Ignacio Guazú. Estos eran los pueblos que, desde un principio, componían nuestra querida tierra misionera, mucho de los cuales luego fueron ocupados o usurpados ilegítimamente por españoles, portugueses, paraguayos y oligarcas porteños. 

2. El rey dispuso tajantemente que a todos los habitantes de las tribus Guaraníes y Tapes, para su subsistencia y la de sus familias, y para fomento de su agricultura, debían repartirse tierras y ganados “sin escasez”, ya que de acuerdo a las propias palabras del rey “allí abunda terreno para todo”

3. Se le otorgaban a los pueblos Guaraníes y Tapes títulos y competencia sobre sus bienes propios y los de su comunidad, de acuerdo a las “Leyes y Ordenanzas de su Población”; 

4. Se prohibía expresamente que los españoles adquieran haciendas en nuestras tierras, “por haber acreditado la esperiencia que con el tiempo se han alzado con todas ó la mayor parte de las de los Indios; y mando se prohiba á estos venderlas que se les repartan para que perseveren como vinculados en sus familias y se apliquen á tenerlas cultivadas y pobladas de ganados”

Sin embargo, Buenos Aires y Asunción desoyeron los mandatos reales y, en este contexto de desconcierto, tuvimos la gran fortuna los misioneros de que el 13 de diciembre de 1774 el Virrey Juan José de Vertiz y Salcedo haya decidido nombrar a Don Juan de San Martín “Teniente Gobernador del Departamento de Yapeyú en el Gobierno de las Misiones Guaraníes” en razón de lo cual, el 25 de febrero del año 1778 nació en tierras misioneras el Libertador de nuestra Patria Don José Francisco de San Martín (casi a imagen y semejanza del gran líder guaraní, también misionero, Don Andresito Guacurarí, figuras ambas cuyos nombres han sido siempre usurpados a la identidad misionera, sin justificación ni causa razonable alguna). 

También tuvimos los misioneros el honor de que en nuestras tierras se hallan desatado batallas trascendentales para la conformación de nuestra Patria. Lo que nunca tuvimos, fue un debido reconocimiento por ello

Era tal la importancia de nuestras tierras, y tanta la desigualdad que en ella se veía, que en diciembre de 1810, durante su incursión militar, Don Manuel Belgrano haya redactado el “Reglamento para el Régimen Político y Administrativo y Reforma de los 30 Pueblos de las Misiones, del 30 de diciembre de 1810” el cual fue incorporado por Juan Bautista Alberdi en 1853 como una de las bases de la Constitución Nacional. 

Es decir que ya desde el seno mismo de la Patria los revolucionarios de 1810 reconocían y reafirmaban la autonomía de los 30 Pueblos de las Misiones, la cual como dije ya había sido decretada por la corona española el 27 de abril de 1778. 

Por ello, la creación de la provincia de corrientes en el año 1814, tuvo consecuencias lamentables para los misioneros, ya que el Director Supremo Gervasio Antonio de Posadas decidió de manera inesperada e injustificable anexar a ella todo el territorio de nuestra provincia, comenzando de esta forma con la expulsión de las comunidades Guaraníes, y acentuando ya lo que luego iba a ser el principal motor de la política económica de nuestro país: la ganadería. 

La idea de Posadas consistía en crear la provincia de corrientes con el objeto de repartir largos latifundios a terratenientes que le eran obsecuentes, expulsando de esta forma a los Guaraníes de sus propias tierras a cambio de que las llenaran de vacas, favoreciendo desde el inicio la creación de una clase oligárquica que desde Buenos Aires, se repartió a dedo nuestras tierras y que dirigían a piacere los designios de nuestras comunidades, pudiéndose afirmar que este fue uno de los primeros avances contra las comunidades aborígenes de nuestro país, cuestión que parece haber olvidado la historia, ya que según su versión oficial la primera invasión o conquista del desierto ocurrió durante el gobierno de Rosas, cuando lo cierto es que las políticas de exterminio y expulsión de los aborígenes había comenzado mucho antes. 

Otro antecedente constitucional sobre la autonomía de Misiones, y que integra la Constitución Nacional por tratarse de unos de los pactos preexistentes que menciona su Preámbulo es el Tratado del Cuadrilatero donde las provincias de buenos aires, santa fe, entre ríos y corrientes convinieron expresamente que: “15°) El territorio de Misiones queda libre para formarse su Gobierno y para reclamar la protección de cualquiera de las provincias contratantes. 16°) En consecuencia, se devolverán todas las propiedades que reclame, en conformidad a lo acordado en el artículo 10 con respecto a Corrientes, luego que haya nombrado legítimamente su Gobierno”

Es decir que los representantes de la misma provincia de corrientes, ya en Enero de 1822 reconocían haber ocupado sin título tierras que en la realidad nos pertenecían a los misioneros, encontrándose obligada a devolver todas las tierras que la Provincia de Misiones reclamara luego de que haya nombrado legítimamente su gobierno. 

Fue justamente por ello que nuestra tierra, tras una gran lucha, fue recién provincializada el 10 de diciembre de 1953, ya que la oligarquía porteña que dominaba en corrientes había obstaculizado hasta entonces toda posibilidad de que Misiones finalmente fuere reconocida en lo formal como Provincia. 

Fue finalmente el Presidente Juan Domingo Perón quien decidió en un acto de reivindicación hacia los pueblos misioneros reconocer la deuda de la provincialización, habiendo sancionado la Ley N° 14.294, quedando desde entonces formalmente establecido el Gobierno de la Provincia de Misiones. 

Desde 1953 hasta la actualidad los misioneros, debido a los recurrentes y lamentables golpes de estado que azotaron a nuestro país, hemos tenido pocas oportunidades de elegir democráticamente nuestro gobierno, pese a lo cual hemos reforzado nuestra institucionalidad, hemos crecido y nos hemos desarrollado plenamente, en paz, tranquilidad y armonía, hemos creado las condiciones como para salir y reclamar la reivindicación de los derechos que nos han sido arrebatados y que nos correspondían ya desde antes de la época de la corona española, que en definitiva no hizo más que reconocer una realidad: la existencia de los 30 pueblos independientes de las Misiones. 

Hoy debemos apludir aquéllos intentos de crear una cultura propia. Aplaudo a artistas como Ramón Ayala, Vicente Cidade, Don Braulio Areco, Zygmunt Kowalski, al chango Spasiuk, quienes creyeron y creen en la actualidad en una cultura propia misionera, una que nos identifique como pueblo. 

Desaparecieron los Mayas, los Aztecas, los Incas, pero no su cultura. Ello es así porque la cultura trasciende a los pueblos, es su parte espiritual, su alma. De la misma forma, intentaron desaparecer la cultura Guaraní, pero nosotros como sus guardianes, la conservamos como pudimos. Ahora debemos desarrollarla y adaptarla a nuestros tiempos. No para rezar a Tapí, sino para reivindicar su lugar en nuestra historia, su increíble legado musical, sus creencias. 

Por todo ello, hoy que estamos fuertes y preparados para resistir cualquier embestida, los Misioneros requerimos: 
 1. Del Congreso de la Nación Argentina la inminente reivindicación del lugar de origen del Libertador de la Patria, General Don José de San Martín como nacido en el territorio de la Provincia de Misiones; 

2. Requerimos asimismo del Congreso de la Nación Argentina la inminente reivindicación del nombre de nuestro caudillo Andresito Guacurarí, como nacido en el territorio de la Provincia de Misiones y no como natural de la provincia de corrientes como falsamente pretenden hacernos creer; 

3. Siendo que en la actualidad en el territorio de de la localidad de Ytuzaingó, usurpado ilegítimamente por la provincia de corrientes a Misiones existe hoy la Represa de Yaciretá, la cual perjudica seriamente a los Misioneros desde lo ambiental sin que obtengamos de ella una renta que justifique tanto perjuicio, exigimos un mayor porcentaje en la distribución de los beneficios económicos obtenidos por la explotación de la mencionada represa. Ello así, en razón de los derechos de propiedad reconocidos por la provincia de corrientes a la de Misiones mendiante el Tratado del Cuadrilátero, que integra la Constitución Nacional, y en busca de una reivindicación histórica y justa para el Pueblo Misionero, debiendo determinarse que la Provincia de Misiones debe percibir más rentabilidad de la Represa de Yaciretá que la de corrientes, en busca de una recomposición económica por tanto perjuicio causado al Pueblo Misionero por parte de los sucesivos gobiernos de dicha provincia. Lo mismo solicitamos respecto del Proyecto de Represa en la localidad de Garabí (otro territorio usurpado por corrientes a Misiones), por lo que consideramos de suma urgencia discutirlo antes de que esta última represa comience a funcionar y afecte aún más nuestras aguas y recursos naturales sin que percibamos una renta justa por ello y teniendo en consideración que los ocupantes ilegítimos de estas tierras sí las obtendrían. 

4. Se reconozca a la Provincia de Misiones una recomposición histórica en lo que hace a la distribución de recursos federales, determinándose un mayor porcentaje de la coparticipación federal, destacándose que la Provincia de Misiones deberá percibir una coparticipación mayor a la de la provincia de corrientes por la misma cantidad de tiempo que ellos ocuparon ilegítimamente nuestras tierras hasta la fecha. 

5. Se reconozca a la Provincia de Misiones un mejor derecho que la provincia de corrientes sobre los recursos del denominado “Acuífero Guaraní”. Ello así, en razón de que mucha de sus extensiones fueron ilegítimamente usurpadas por éstos y corresponden históricamente a la Provincia de Misiones. 

6. Que lo recaudado en superhábit de acuerdo al punto 3 sea destinado al desarrollo de las distintas comunidades Guaraníes que aún habitan la provincia, en condiciones sumamente desfavorables, existiendo en la provincia una desigualdad latente en la distribución de la riqueza. Para ello deberán crearse asociaciones, fundaciones o cooperativas, autónomas de cualquier poder político, destinadas a administrar los recursos públicos en cuestión y a ejecutar las obras que sean necesarias. 

Entiendo que hoy la lucha de los misioneros debería iniciarse por este camino. Solo pensemos en la victoria y no dejemos que continúen avasallando nuestros derechos.
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